26 mar 2012

Sopla, que todo se va.

Que puedo hacer, caminando con pasos  firmes sobre las vías del tren. Linea seis, salto y conmigo todos los llantos a altas horas de la madrugada, sobre las 3 menos cuarto.
Subir, bajar, soñar y correr descalza mientras grito y canto. Cerrar los ojitos, dejarme llevar. Fumarme la vida una vez mas. Beberme la suerte y el miedo comerme. Disfrutar de de la rutina, de lo de siempre.
Creo que lo mejor se esconde tras ese tiempo de quererte, tras los días lejanos, y tan cercanos que puedo sentirte aun rondando por mi mente. Sales poco a poco por las lágrimas, por donde empezaste a eclosionar dejando tu polvo mágico, en el perfecto lugar para que el viento no pudiera hacerlo volar.
Pero llegó el tornado, el huracán. Llegaron los vientos, formados por las olas del mar. Llegó la tormenta cuando estábamos en el faro, rojo y blanco, junto a las triste soledad.
Separados y olvidados. A sí quedaron nuestros corazones, degradados, acompañados de historias que ha cenizas reducidos han pasado.

                            

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